{"id":135,"date":"2019-07-20T12:14:29","date_gmt":"2019-07-20T12:14:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ceuandalucia.es\/blogs\/educacion-empresa-e-innovacion\/europa-quo-vadis-copy\/"},"modified":"2021-07-08T10:23:15","modified_gmt":"2021-07-08T10:23:15","slug":"el-fantasma-de-canterville","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ceuandalucia.es\/blogs\/educacion-empresa-e-innovacion\/el-fantasma-de-canterville\/","title":{"rendered":"El fantasma de Canterville"},"content":{"rendered":"<p>En un pasado encuentro celebrado en Budapest con colegas del mundo universitario, en el marco de una amena y distendida conversaci\u00f3n, surgi\u00f3 la recurrente cuesti\u00f3n de si nos encontramos o no ante el riesgo de sufrir, de manera m\u00e1s o menos inminente, los efectos de una nueva crisis econ\u00f3mica de consecuencias impredecibles.<\/p>\n<p>En el supuesto de que as\u00ed fuera, llover\u00eda sobre mojado. Estamos a\u00fan recuper\u00e1ndonos de los graves da\u00f1os que, en todos los \u00f3rdenes, gener\u00f3 la pasada crisis econ\u00f3mica, cuando ya nos estamos poniendo de nuevo en lo peor. Y no es para menos. Han sido muy graves las consecuencias de una crisis que ha hecho tambalear nuestro sistema financiero, ha herido de muerte a nuestra clase media, ha destrozado a familias enteras que han quedado sin empleo y, en muchos casos, sin recursos ni vivienda, y ha fomentado, como consecuencia de lo anterior, el auge de los populismos en el \u00e1mbito pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Opiniones sobre lo que est\u00e1 por venir las hay para todos los gustos. Sin embargo, es un\u00e1nime la preocupaci\u00f3n por las graves consecuencias que tendr\u00eda vernos abocados a afrontar una nueva crisis sin estar plenamente recuperados de la anterior. De nuevo, se nos ha aparecido el \u201cfantasma de la crisis\u201d.<\/p>\n<p>Ante esta coyuntura, es fundamental actuar con cabeza. Ser\u00eda tan inconsciente hacer como si nada pasara, como dejarnos arrastrar por el p\u00e1nico. Hay que prepararse para lo que pueda venir, pero sin temores infundados. Caer en la tentaci\u00f3n de salir corriendo ante la visi\u00f3n de lo que he denominado el \u201cfantasma de la crisis\u201d, solo puede derivar en un agravamiento del problema, lo que indefectiblemente vendr\u00eda en forma de contenci\u00f3n del gasto por parte de las empresas, y del consumo de los particulares, lo que, a la postre, terminar\u00e1 por paralizar la econom\u00eda, con sus predecibles derivadas en p\u00e9rdida de empleo.<\/p>\n<p>Ante este panorama, se hace preciso reconocer la situaci\u00f3n, valorar el riesgo y preparar planes de contingencia, pero manteniendo siempre la cabeza fr\u00eda. Unas decisiones precipitadas de contenci\u00f3n de la actividad, de paralizaci\u00f3n de inversiones y de ajuste de presupuestos y costes, no har\u00edan m\u00e1s que agravar la situaci\u00f3n y propiciar que el referido \u201cfantasma\u201d tuviera m\u00e1s f\u00e1cil alcanzar sus perversos objetivos.<\/p>\n<p>Considerando este \u00faltimo planteamiento, me vino a la mente el famoso cuento del poeta brit\u00e1nico-irland\u00e9s Oscar Wilde, titulado El fantasma de Canterville, por todos conocido.<\/p>\n<p>Dicho cuento se basa en la historia de una familia estadounidense que adquiere el castillo de Canterville, situado en un hermoso lugar en la campi\u00f1a inglesa. Mr. Otis se traslada con su familia al castillo, cuando Canterville, su anterior due\u00f1o, le advierte de que el fantasma sir Simon de Canterville anda en el edificio desde hace 300 a\u00f1os como pena por asesinar a su esposa lady Eleonore de Canterville. Mr. Otis, estadounidense moderno y pr\u00e1ctico, desoye sus advertencias. As\u00ed, con su esposa Lucrecia, el hijo mayor Washington, la hermosa hija Virginia y dos traviesos gemelos, se mudan a la mansi\u00f3n, burl\u00e1ndose constantemente del fantasma y haciendo caso omiso, con su indiferencia, ante los sucesos paranormales que suced\u00edan en la casa. El fantasma, que no logra asustarlos, pasa a ser v\u00edctima de las bromas de los terribles gemelos y del pragmatismo de todos los miembros de la familia, cayendo en depresi\u00f3n, hasta que finalmente, con ayuda de Virginia, quien se apena del fantasma, logra alcanzar la paz de la muerte.<\/p>\n<p>Del mismo modo que Mr. Otis, por su pragmatismo, o que los traviesos gemelos de Canterville, por su inconsciencia, no se tomaron en serio al fantasma, impidiendo con ello que \u00e9ste pudiera llevar a t\u00e9rmino sus planes, si empresas y consumidores logramos evitar caer en un miedo paralizante de lo que est\u00e9 por venir, podremos estar ayudando, cuanto menos, a retrasarlo o a paliar sus efectos negativos.<\/p>\n<p>Lo que tenga que venir vendr\u00e1. En opini\u00f3n de quien suscribe, m\u00e1s en forma de desaceleraci\u00f3n que de una nueva crisis econ\u00f3mica de caracter\u00edsticas similares a la recientemente padecida. Pero lo que es seguro es que, si los inversores siguen invirtiendo, las empresas produciendo y los clientes consumiendo y adquiriendo sus productos, la temida crisis, cual fantasma de Canterville, tendr\u00e1 mucho m\u00e1s complicado arrastrarnos hacia un nuevo precipicio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un pasado encuentro celebrado en Budapest con colegas del mundo universitario, en el marco de una amena y distendida conversaci\u00f3n, surgi\u00f3 la recurrente cuesti\u00f3n de si nos encontramos o no ante el riesgo de sufrir, de manera m\u00e1s o menos inminente, los efectos de una nueva crisis econ\u00f3mica de consecuencias impredecibles. 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